Proyectos de nutrición y agricultura con comunidades de refugiadas/os

Publicado: 23 de noviembre del 2021

Uganda es uno de los principales países de acogida de refugiadas/os del mundo, con un total de casi 1,5 millones de personas desplazadas viviendo dentro de sus fronteras. Más de la mitad de estas/os refugiadas/os huyeron de los conflictos en Sudán del Sur y están asentadas/os en la región norte del país. Los miembros del personal de primera línea de PALM Corps que trabajan directamente con las comunidades de refugiados comparten algunas de sus experiencias.

Distrito de Adjumani y sus asentamientos de refugiadas/os

El distrito de Adjumani está situado en el noroeste de Uganda y limita con Sudán del Sur. Actualmente, unas 230.000 personas están asentadas en sus diez zonas designadas de refugiadas/os, lo que convierte a Adjumani en el distrito que acoge a la mayor población de refugiadas/os de toda Uganda.

De acuerdo con el Marco Integral de Respuesta a los Refugiados (CRRF, por sus siglas en inglés) de Uganda, las/los refugiadas/os tienen derecho a tierras y servicios y pueden circular y trabajar libremente dentro del país. Al mismo tiempo, existe una fuerte competencia por la tierra y la mano de obra: en la actualidad, sólo una cuarta parte de las/los refugiadas/os de Adjumani tiene una ocupación. Esto lleva a una situación de gran dependencia de la prestación de servicios por parte del gobierno de Uganda, las agencias de la ONU, las ONG internacionales y las locales, como PALM Corps. Adjumani es encima de todo uno de los distritos más humildes de Uganda y todavía se está recuperando de los efectos de los conflictos armados en el norte que duraron casi 20 años hasta el acuerdo de paz de 2006.

Map of Uganda
Some members of PALM Corps’ Adjumani team in front of their office

Colaboración entre culturas

La oficina de PALM Corps en Adjumani atiende a los numerosos asentamientos de refugiadas/os que se encuentran en el distrito. Dado que los proyectos en la región se centran en la nutrición y la agricultura, muchos de los diecisiete miembros del personal local tienen formación en estos campos y aprecian la oportunidad de transmitir conocimientos sobre cómo cultivar.

Keren Oguaru, responsable de agricultura de PALM Corps, afirma: “La agricultura es mi pasión. Crecí cultivando. Mis padres pudieron pagar las tasas escolares gracias a la agricultura”. Para Emmanuel Okello, asistente de nutrición, este es también un factor de motivación clave: “Como he crecido en una situación en la que me han ayudado, también tenía que crecer con el hábito de ayudar a los demás a alcanzar sus objetivos y su visión”. Según la experiencia de Emmanuel, la clave de su trabajo es entender que la desnutrición es un problema que proviene de varias cuestiones relacionadas: “cuando hay mala higiene, cuando hay mala sanidad, cuando hay inseguridad alimentaria, hay desnutrición”. Las necesidades que son inmediatamente visibles para cualquier visitante de los asentamientos de refugiadas/os de Adjumani son sólo la punta del iceberg de problemas más complejas que hay que abordar de forma integrada.

“The most important thing is knowledge”, a food demonstration by a local care group for one of PALM Corps’ projects in Adjumani.
A “staggered garden”, a method taught to refugee and host populations to mitigate the problems faced in a dry zone.

Para la coordinadora del proyecto, Susan Kisaakye, la capacidad de ser creativa y de adaptarse a las necesidades locales es un elemento importante para el éxito de los proyectos en el entorno de las/los refugiadas/os de Adjumani: “En el entorno de las/los refugiadas/os prestas servicios sabiendo que tienes que proporcionarlos de forma integral. Porque si le dices a alguien que vaya a comer este tipo de alimentos, no tiene el dinero, no tiene la tierra para plantar esos alimentos“. En el trabajo de las ONG locales, como PALM Corps, la falta de recursos para la aplicación y la necesidad de adaptarse es una constante.

Por eso, en lugar de intentar proporcionar todo lo que se necesita, como dice el asistente de nutrición Richard Amu, “lo más importante es el conocimiento. Realmente tenemos que crear capacidad para que las comunidades tengan los conocimientos y puedan ser autosuficientes. En realidad, lo que estamos haciendo es crear resiliencia para que las/los beneficiarias/os puedan mantener sus vidas en el futuro. Así que lo más importante es el desarrollo de capacidades”. Otro reto es el entorno físico, ya que Adjumani es una zona cálida y árida de Uganda. La creación de “jardines escalonados”, como se ilustra en la imagen, es una forma de mitigar el problema de la escasez de lluvias para el cultivo. Una construcción como ésta se puede montar fácilmente y es barata, ya que las bolsas de distribución de alimentos, ampliamente disponibles, se utilizan para crear las paredes de sus diferentes capas.

Mirando al futuro

El oficial de nutrición Johnson Letti Monday lleva cinco años trabajando con poblaciones de refugiadas/os. De su experiencia se lleva el conocimiento de que los proyectos deben diseñarse teniendo en cuenta la dificultad de adaptar el propio comportamiento cuando está profundamente arraigado en la cultura local: “En la ejecución hay que dar tiempo a la gente. Especialmente cuando hacemos proyectos de cambio de comportamiento social y de comunicación: No podemos esperar el cambio deseado en un plazo de tres años”. Al mismo tiempo, dice Abbey Thomas Anyanzo, director ejecutivo de PALM Corps, también es muy importante utilizar puntos en común – de los que hay muchos – de la población refugiada y local como base para las colaboraciones. “Exagerar” las diferencias, como él lo llama, puede llevar a una separación definitiva entre las/los refugiados y la población local y crear celos en las comunidades locales que se benefician menos de las intervenciones humanitarias y de desarrollo.

Una lección fundamental que ha aprendido PALM Corps es, consecuentemente, que tanto las poblaciones de refugiadas/os como las de acogida deben ser atendidas de igual manera por los proyectos. Se enfrentan a problemas similares de insuficiencias en materia de nutrición, salud y seguridad, y centrarse sólo en un grupo puede aumentar las tensiones. Al fin y al cabo, como dice Abbey, el objetivo final tiene que ser la integración en la sociedad ugandesa y no un estatus interminable de refugiada/o: “Sobre todo teniendo en cuenta que tenemos muchas cosas en común. Hay matrimonios interculturales, hay las mismas comunidades [a través de las fronteras]. Por lo tanto, hay una integración natural. Y nosotras/os podemos, en mi opinión, como actores y actrizes del desarrollo, catalizarla”.

Roman Gnaegi

Roman Gnaegi

I'm a Project Management and MEAL professional. I enjoy sharing experiences in organizational development. I'm also doing doctoral research on peacebuilding and health and am very happy to contribute to any research projects.

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